I’ve talked about my move to the Dulles area before and as my time in the region comes to a close, I’ve been doing some reflecting on how my attitudes and habits have changed in the last three years. As I’ve mentioned before, I come from the sprawling, car-centered Southwest where walking to the store 3 blocks away is unheard of and riding the bus is the back-up plan to the back-up plan of commutes. However, living in an area where driving not only eats away more than 24% of our annual income (greatergreaterwashington.org) and, on average, 6 hours per week of valuable, precious time (WMATA), has changed my perspective.

I’ve been reflecting especially about my biking experience as Bike to Work Day approaches and as I realize how much I miss my bike after selling it a couple of weeks ago in an effort to move across the country in nothing but a hatchback sedan.

About 5 months into my “Dulles Corridor Resident Experience,” I hit the Craigslist ads hard and found a bike that would get me to those places just out of walking distance but closer than a bus trip’s worth. A hundred and seventeen bucks later (I haggled the guy a whole 8 dollars down from his listed price), I had a set of wheels that didn’t confine me to the back-ups at stop lights and got me to all my usual walking spots in a fraction of the time. It was zippy and fun and I felt pretty cool pedaling that powder blue baby. I rode it to work and got my blood pumping; I’d feel excited and ready for my shift and I didn’t even mind having to tame my unruly curls after taking my helmet off. I was free.

Fortunately, I know how to ride a bike (thanks, Dad). However, bikephobes rejoice! If you don’t know how to ride, there are tons of resources for you. Try local bike shops, REI stores, WABA.com, or your county government for classes, clinics, and workshops.

 

Y Sigue el Ciclo

He hablado de mi traslado a la zona de Dulles antes y como mi tiempo en la región llega a su fin, he estado reflejando sobre cómo han cambiado mis hábitos y actitudes en los últimos tres años. Como he mencionado antes, vengo del sudoeste donde expansión, centrado en el coche donde ir a pie a la tienda a 3 cuadras es algo incomprendible y viajar en autobús es el plan de respaldo para el plan de respaldo de la conmuta. Sin embargo, vivir en un área donde la conducción de carro no sólo come a más de 24% de nuestros ingresos anuales (greatergreaterwashington.org) si no tambien 6 horas semanales de tiempo valioso y precioso (WMATA), ha cambiado mi perspectiva.

He estado reflejando especialmente sobre la experiencia de andar en bicicleta como el dia de ir en bicicleta al trabajo (Bike to Work Day) se acerca y como me doy cuenta de lo mucho que extraño mi bici después de venderla hace un par de semanas atrás.

Hace dos años, busque cuidadosamente los anuncios de Craigslist y encontré una bici que me llevaría a esos lugares de poca distancia pero más cerca del valor de un viaje en autobús. Doscientos diecisiete dólares despues, tenía mi propia bici que no me limitaría a los atascos

en semáforos y me consiguió a todos mis lugares habituales en una fracción del tiempo. Fue enérgico y divertido y me sentí genial pedalear a esa bici color azul quierida. La montaba para el trabajo y me consiguió mi bombeo de corazón; Sientia emocion y me ponia lista para mi turno y no me importaba tener que domar mis rizos rebeldes después de quitar el casco. Yo era libre.

Afortunadamente, sé cómo andar en bicicleta (gracias, Papá). Sin embargo, anti-ciclistas se alegrarán! Si no sabes cómo montar, hay toneladas de recursos para usted. Trate de tiendas locales de bicicletas, tiendas REI, WABA.com o su gobierno del condado para clases, clínicas y talleres.